top of page

Una marca no es solo lo que dice ni solo cómo se ve

  • Foto del escritor: Vanti Studio
    Vanti Studio
  • 1 ago
  • 4 min de lectura

Actualizado: 6 ago

Escrito por Sol y Candela, cofundadoras de Vanti Studio.

Fundamos Vanti para trabajar justo en el cruce entre lo que una marca decide y lo que una marca muestra. Ahí también empieza este blog :)

Antes de escribir sobre branding, contenido o identidad visual por separado, nos pareció más honesto comenzar por aquello que conecta todas esas decisiones.


Hay marcas que se ven impecables, pero cuesta entender qué quieren decir. Otras tienen una estrategia muy bien explicada en una presentación, pero esa idea desaparece cuando llega el momento de diseñar una web, escribir un posteo o producir una campaña.


En un caso falta dirección. En el otro, falta traducción.


Por eso no pensamos que primero termina la estrategia y, recién después, empieza la creatividad. Ambas se cuestionan, se prueban y se modifican mutuamente.


Una marca empieza a consolidarse cuando su estrategia, su identidad, su comunicación y la experiencia que ofrece dejan de funcionar como partes separadas.


El rompecabezas de una marca

Casi ninguna marca decide fragmentarse a propósito. Pasa de a poco.


El logo se diseñó hace algunos años. Las redes sociales fueron pasando por diferentes manos. La web se resolvió con lo que estaba disponible en ese momento. Las campañas empezaron a responder a lo que funcionaba ese mes en la plataforma de turno.


Cada una de esas decisiones es una pieza del rompecabezas. Y cada pieza, mirada de manera individual, puede estar perfectamente resuelta.


El problema aparece cuando fueron creadas sin tener a la vista una misma imagen.


Entonces, el logo expresa una cosa, la web cuenta otra y las redes adoptan un tono diferente. Las campañas buscan resultados inmediatos sin conectarse con lo anterior y cada nueva pieza parece iniciar una versión distinta de la marca.


No es un problema de cantidad de proveedores ni de tener distintas personas trabajando en diferentes frentes. Un rompecabezas puede armarse entre muchas manos.


Lo importante es que todas estén construyendo la misma imagen.


Para eso hace falta una dirección compartida: una idea clara de qué representa la marca, qué busca construir, a quién quiere llegar y qué debería reconocerse en cada uno de sus puntos de contacto.


La estrategia no es simplemente una pieza más. Es la referencia que permite entender cómo se relacionan todas las demás. La identidad, el contenido, la web, las campañas y la experiencia pueden tener formas y funciones diferentes, pero necesitan encontrar su lugar dentro de una misma construcción.


Sin esa referencia, cada decisión empieza a responder a un criterio distinto: el del diseñador, el de quien gestiona las redes ese trimestre, el de la última tendencia o el de la urgencia comercial del momento.


No necesariamente falta talento. Faltan conexiones.


Una marca no se construye cuando todas sus piezas se parecen, sino cuando cada una ocupa su lugar dentro de una misma imagen.


Una identidad linda no alcanza

Una marca puede tener una paleta divina, una tipografía actual y un feed perfectamente diseñado. Puede verse profesional y, al mismo tiempo, ser difícil de diferenciar.


Pasa cuando las decisiones visuales responden más a una tendencia que a una idea propia. Colores, estilos y composiciones que funcionan muy bien en un moodboard, pero que podrían pertenecer a una cafetería, una marca de cosmética, un estudio de arquitectura o una desarrolladora inmobiliaria sin demasiados cambios.



Hay una diferencia importante entre tener algo distinto para decir y contar con códigos que permitan reconocerlo. Kantar, referente global en investigación de marcas y consumidores, llama a estas dos dimensiones diferencia y distintividad.


La primera tiene que ver con aquello que separa una propuesta de las demás: lo que representa, lo que ofrece y las asociaciones que busca construir. La segunda se relaciona con los elementos que permiten identificarla con facilidad, como un color, una forma, una tipografía, un tono o un personaje.


Construir una marca implica trabajar sobre ambas: ofrecer una razón para elegirla y, al mismo tiempo, desarrollar códigos capaces de hacerla reconocible.


Una estrategia que no se traduce tampoco alcanza

El problema inverso también existe: una marca puede tener muy claro qué quiere representar, a quién busca llegar y qué lugar quiere ocupar, pero no encontrar una forma concreta de expresarlo.


Una estrategia que queda encerrada en una presentación no construye percepción.

"Necesita convertirse en lenguaje, imágenes, contenidos, una experiencia digital y decisiones que puedan reconocerse en lo cotidiano." - Sol

La creatividad no aparece al final para hacer más atractiva una idea ya terminada. También permite probarla, cuestionarla y descubrir si realmente puede sostenerse.


"A veces, una decisión visual que no funciona revela que todavía hay algo que no está claro en la estrategia. Otras veces, una definición estratégica ordena por completo el universo creativo." - Cande

Por eso, para nosotras, ninguna de las dos dimensiones avanza sola.


Cómo lo pensamos entre las dos


Llegamos a cada proyecto desde lugares diferentes.


Sol observa el contexto, el posicionamiento, los mensajes, los objetivos y la conexión entre comunicación y negocio. Candela analiza cómo esa dirección puede convertirse en un lenguaje visual reconocible, flexible y capaz de funcionar en distintos formatos.

Pero no trabajamos como dos áreas que se pasan una posta.


"A veces, la estrategia ordena la identidad. Otras veces, una decisión creativa muestra una contradicción que todavía no habíamos visto. El intercambio entre ambas miradas nos permite revisar cada decisión antes de convertirla en una pieza. Dirigimos el estudio mirando el mismo proyecto desde dos lugares al mismo tiempo." - Sol

Construir antes que producir

Resolver un posteo, completar un calendario o diseñar una pieza atractiva puede responder perfectamente a una necesidad inmediata.


Pero producir no siempre significa construir.


Construir implica preguntarnos si cada decisión refuerza una idea, si puede sostenerse en el tiempo y si se conecta con lo que la marca quiere representar.


No todas las piezas necesitan parecerse. Tampoco hace falta repetir siempre la misma fórmula. La coherencia no está en usar una única plantilla, sino en contar con criterios que permitan evolucionar sin empezar de cero cada vez.


Antes de preguntarnos qué contenido, qué web o qué identidad necesita una marca, preferimos volver a una pregunta anterior: ¿Qué está intentando construir?


Porque una marca no es solamente lo que dice ni solamente cómo se ve. Es la relación entre lo que decide, la forma en que lo expresa y la experiencia que finalmente ofrece.


Y para nosotras, estrategia y creatividad no son dos etapas separadas.


Son una conversación permanente.

 
 
 

Comentarios


bottom of page